Antes de comenzar la construcción, una constructora trabaja en la planificación y el diseño del proyecto. Esto implica la elaboración de planos, evaluación de la viabilidad, obtención de permisos y la creación de un presupuesto detallado.
Una vez que se obtengan los permisos necesarios, la constructora procederá a la excavación y preparación del terreno. Esto puede incluir la nivelación del suelo, eliminación de obstáculos y preparación de la base.
La constructora construye la cimentación del edificio o estructura. Esto puede implicar la instalación de cimientos de concreto, pilotos o cualquier otro método adecuado para el proyecto.
Luego de la cimentación, se construye la estructura principal. Esto incluye la instalación de vigas, columnas, muros y techos. Dependiendo del proyecto, esto puede ser de madera, acero, concreto u otros materiales.
Se instalan sistemas de fontanería, electricidad, calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), así como otros servicios necesarios, como sistemas de seguridad.
Una vez que la estructura principal esté en su lugar y los servicios están instalados, se procede a los acabados interiores y exteriores. Esto incluye la instalación de pisos, paredes, techos, revestimientos, pintura, carpintería y otros elementos decorativos.
En algunos casos, la constructora también puede encargarse de trabajos de paisajismo, como la creación de jardines, instalación de pavimentos exteriores y sistemas de riego.
Durante todo el proceso de construcción, la constructora debe llevar a cabo controles de calidad para garantizar que el proyecto cumpla con los estándares requeridos. También es esencial mantener un entorno de trabajo seguro y cumplir con las regulaciones de seguridad..
La constructora se encarga de
Una vez que la construcción esté completa y se hayan realizado todas las inspecciones necesarias, la constructora entrega el proyecto al propietario. En algunos casos, también pueden ofrecer servicios de mantenimiento a largo plazo.